Trabajo Doméstico No Remunerado

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Trabajo Doméstico No Remunerado

Trabajo Doméstico No Remunerado

¿De qué hablamos cuando referimos al Trabajo Doméstico No Remunerado?

Se trata de todo el tiempo que una persona -en su mayoría las mujeres- dedica a las tareas del hogar: cuidado de niños y niñas, de mayores, limpieza, la realización de la comida, hacer las compras, etc.

De hecho, las mujeres que no cuentan con un trabajo remunerado, le dedican muchísimas más horas al trabajo doméstico y de cuidado en sus hogares. Y visto desde otra perspectiva, a mayor cantidad de trabajo no remunerado menor es la posibilidad de acceder y permanecer en un trabajo remunerado y correctamente registrado.

Y a eso se le suma que en aquellos casos en los que esas tareas de cuidado si están remuneradas – por ejemplo, situación de las trabajadoras de casas particulares- esa relación laboral en la mayoría de los casos está precarizada y feminizada.

Asimismo a lo largo de la historia vemos cómo esas tareas domésticas han sido encubiertas en un “acto de amor”, no reconociendo que se trata de una real responsabilidad que en caso de no estar remunerada debe estar repartida entre quienes integran el hogar.

El Ministerio de Economía a través de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género ha cuantificado las tareas de cuidado y de gestión del hogar tomando como referencia un módulo de la Encuesta Permanente de Hogares de 2013 y datos del Indec.

Ese Trabajo Doméstico No Remunerado representa el 15,9% del PBI argentino y mueve alrededor de $4 billones de pesos. Ese monto es la cantidad de dinero que se necesitaría para pagar ese trabajo.

En nuestro país, se dedican 127 millones de horas diarias a tareas domésticas y de cuidado.

Asimismo, el informe de la Dirección hace especial referencia al aporte por género en las tareas y resulta totalmente desigual: el 75,7% proviene de tareas realizadas por mujeres. Es decir, las mujeres realizan más de las tres cuartas partes del producto de esas tareas.

Toda esta situación vino a profundizarse con motivo de la pandemia. El aislamiento social, preventivo y obligatorio recargó las tareas domésticas, asi como también el trabajo remoto, la ayuda escolar y el cuidado a los hijos e hijas.

En ese sentido, el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad de la Nación a través de la Campaña “Cuarentena con Derechos” ha buscado concientizar acerca de la importancia de promover la corresponsabilidad y una distribución más justa de las tareas de cuidado al interior de los hogares, por la clara sobrecarga de las mujeres en la gestión de los cuidados en el interior del hogar, que se vieron claramente intensificados por el confinamiento.

Claramente el bienestar (o no) que se genere dentro de cada hogar depende directamente de cual sea el modo en que se organicen las tareas domésticas y quien las tenga a su cargo.

Los sistemas económicos actualmente no reconocen monetariamente esas tareas; no son reconocidas como productivas ni integran los modelos de análisis de la economía.

En este sentido, la posibilidad de elegir en que utilizar el tiempo resulta un privilegio al que no todo el mundo puede acceder.