Quiebra personal

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Quiebra personal

El problema del sobreendeudamiento de la persona consumidora se produce cuando ésta empieza a tener deudas que sobrepasan sus ingresos, dificultandose de manera grave poder saldar las necesidades básicas propias y de su familia. 

En el sistema actual se utiliza la financiación o el diferimiento de pago para adquirir la mayoría de los bienes y servicios.

Ante ésta realidad, muchos abogados hemos empezado a solicitar la quiebra de la persona consumidora que se encuentra en un total estado de cesación de pagos.

La jurisprudencia no es uniforme al respecto.

La práctica indica que si bien muchos juzgados son partidarios de conceder la quiebra como forma de obtener lo que se denomina en el derecho anglosajón como “fresh start” -nuevo comienzo-; otros consideran que el procedimiento falencial no puede aplicarse a la persona consumidora en tanto y en cuanto ésta no cuente con bienes que puedan ser liquidados, atribuyendo además muchas veces la caracterización de la conducta como maliciosa y negligente.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa Rinaldi puntualizó que el problema del sobreendeudamiento ha motivado que en diversos países se autoricen medidas vinculadas con la intervención en el contrato, otorgando plazos de gracia y promoviendo refinanciación a través de terceros. En ese sentido, la Corte reconoce un derecho a la protección del consumidor sobreendeudado elevándola al rango de derecho fundamental vinculado con la dignidad de la persona humana y reflexiona sobre la necesidad de repensar los niveles de tutela.

A este respecto, consideramos que cuando el único ingreso es el salario, y la persona no posee bienes registrables a su nombre, resulta necesario e imperativo la declaración de la quiebra personal a modo de reorganizar sus finanzas.

Asimismo, resulta justo y meritorio poner de resalto que no siempre la quiebra personal implica la liquidación del activo, ya que existen vías negociadas para salir de la crisis como la conversión, el avenimiento y las cartas de pago.

La finalidad de la normativa concursal no se ve desnaturalizada por la petición de propia quiebra de un consumidor o consumidora de servicios financieros, más bien, la Ley de Concursos y Quiebras puede dar solución y ser herramienta para estos casos.

Hay que generar los mecanismos, de alguna forma o de otra, para poder dar herramientas a las personas que terminan siendo víctimas de un sistema que les da créditos a tasas usurarias que nunca van a poder pagar.