Otro paso hacia una Justicia con Perspectiva de Género

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Otro paso hacia una Justicia con Perspectiva de Género

Otro paso hacia una Justicia con Perspectiva de Género

En el mes de noviembre del año 2018 Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Mar del Plata sentenció que la muerte de Lucía Pérez, una estudiante de 16 años, no fue femicidio. 

Lucía había sido drogada, violada y empalada. Sin embargo, el Tribunal sostuvo que no había elementos para sostener que no había existido consentimiento en los actos sexuales, y absolvió a los acusados de los delitos de femicidio y abuso sexual agravado.

Sostuvieron que Lucía tenía experiencia sexual previa, un carácter fuerte -no era “sumisa”-, que consumía drogas y que no había pruebas de violencia o coacción en el cuerpo. Un gran signo de pregunta, junto con uno de admiración. No se entiende de dónde podríamos deducir que una persona que fue violada y empalada prestó su consentimiento para ello. Los acusados fueron condenados por la venta de drogas, pero no por abuso sexual agravado ni femicidio.

Un fallo impune, que naturaliza la violencia ejercida contra niñas y mujeres. Tribunales y juzgados compuestos mayormente por hombres; jurisprudencia machista y misógina; leyes redactadas por y para los hombres.

Esto nos demuestra que la violencia sexista se encuentra omnipresente en todos los ámbitos de la cotidianeidad de nuestra vida incluso en las reparticiones del Estado. La clara relación de poder desigual de las sociedades de carácter patriarcal se manifiesta en la organización política, económica, religiosa, cultural y social.

Buenas noticias

El día de ayer nos enteramos que la Sala cuarta de la Cámara de Casación anuló el fallo del Tribunal Oral N°1 de Mar del Plata. En la resolución se destaca el “déficit de imparcialidad palmaria y expresamente un preconcepto respecto a las actividades y hábitos de la víctima y fue en base a ese ilegítimo argumento subjetivo en que se edificaron su posición o postura al respecto”. Refuerza la imperativa necesidad de determinar el “encuadre jurídico apropiado, y valorar la prueba con perspectiva de género”.

Un pequeño paso hacia la consecución de una justicia con perspectiva de género, que reivindique y garantice los derechos de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad actual e histórica: el de las niñas y las mujeres.

No se trata solo de eliminar las barreras que existen respecto del acceso a la justicia, sino también garantizar la defensa de sus derechos durante todas las instancias de los procesos judiciales, y como corolario lograr el dictado de sentencias justas y razonadas que pongan especial atención en la situación de desigualdad, vulnerabilidad y desprotección en la que se encuentran las víctimas de violencia de género, dejando de lado todo estereotipo y preconcepto.

Un Poder Jurisdiccional que no juzgue con perspectiva de género es, en definitiva, el mayor cómplice y responsable de la violencia -expresada en todas sus variantes- contra las niñas y mujeres. La justicia deberá ser impartida con perspectiva de género, o no será justicia. De otro modo los derechos serán solo letra muerta, fría y vacía de contenido.