Igual trabajo, ¿igual remuneración?

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Igual trabajo, ¿igual remuneración?

Igual trabajo, ¿igual remuneración?

La brecha salarial por razones de género no ha sido, a lo largo de la historia, un tema susceptible de cuestionamientos.

La diferencia entre lo que percibe una mujer y un hombre por el mismo trabajo realizado, es y ha sido notoriamente marcada. 

Se trata de una discriminación y desigualdad basada pura y exclusivamente en características de género: pareciera que las mujeres no merecen el mismo salario que los hombres, aunque realicen concretamente la misma tarea. 

Esta situación de desigualdad se ve acentuada con lo que sucede respecto de los puestos de poder en los diferentes ámbitos laborales. El llamado “techo de cristal” impide que las mujeres puedan acceder a cargos de jerarquía de mayor responsabilidad y por ende, remuneración.

La excusa para impedir tal acceso es paradójica: las mujeres dedican menos tiempo a su desarrollo profesional y técnico justamente porque son las encargadas históricas del sostén de la familia y especialmente lxs hijxs. 

Ni hablar de la discriminación hacia las mujeres que tienen deseos de ser madres; es una situación excluyente por la “pérdida” que le genera a las empresas el hecho de que gocen de sus licencias por maternidad.

Además, las mujeres tienen más probabilidades de encontrarse y permanecer en situación de desempleo, y cuando logran participar en la fuerza de trabajo suelen verse obligadas a aceptar empleos de peor calidad y menor carga horaria. 

Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) la brecha salarial entre varones y mujeres a nivel mundial se estima en 23%, y alcanza en algunos países casi el 45%.

Estamos claramente ante una situación de violencia simbólica y estructural. Y no se trata de discriminar a las mujeres por su condición biológica, sino más bien por el rol que se les ha asignado social e históricamente. Necesitamos políticas públicas que se orienten a erradicar la disparidad salarial por cuestiones de género entre hombres y mujeres, garantizando así el derecho y principio constitucional del artículo 14bis: “Igual remuneración por igual tarea”.