Dispare primero, pregunte luego

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Dispare primero, pregunte luego

Dispare primero, pregunte luego

En el día de hoy entró en vigencia una nueva reglamentación –Resolución 956/2018, firmada el 27 de noviembre por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich- que permite a las fuerzas armadas utilizar armas letales, avalando a los policías a disparar cuando se presuma que una persona sospechosa de delito posea una réplica de arma, huyan tras la comisión de un delito, o bien haya una “probabilidad” de generar graves daños a las personas sin estar armados.

Este «Reglamento General para el empleo de las armas de fuego por parte de los miembros de las fuerzas federales de seguridad» habilita a disparar en cualquier circunstancia, justificado en dicha normativa, no dando lugar a condena por su actuar al efecto.

Se trata de un paradigma diametralmente opuesto al anterior, en el que se requería que el delincuente utilice un arma primero en el tiempo para poder repeler esa agresión.

Se consagra de este modo la represión como política de estado, materializando la “Doctrina Chocobar” que implica dar “presunción de inocencia” a las fuerzas de seguridad e “invertir la carga de la prueba” en pos del “cumplimiento del deber”, lo que arrastra la terrible consecuencia de avalar y ratificar la violencia institucional impartida por el Estado.

Con una policía más “reactiva” y menos “reflexiva” se avala abiertamente el gatillo fácil.

Ésta reglamentación servirá para justificar represiones y asesinatos, manteniendo alta la vara del miedo.

Estamos ante la violencia institucional más cruda que se disfraza y disimula en “objetivos de protección” y “Derechos Humanos de Seguridad” para la sociedad.